la endometriosis

¿Cómo saber con certeza si se tiene endometriosis?

Un dolor severo en la pelvis, similar al que rutinariamente se padece durante el periodo menstrual, acompañado de sangría menstrual llamativa y dolor coital deben hacer pensar seriamente en esa posibilidad.

La localización más diagnosticada es el ovario, donde tienden a producirse quistes en cuyo interior se acumula sangre oscura de aspecto similar al chocolate. Otras lesiones que pueden manifestarse en este órgano son nódulos secos y especialmente adherencias, origen de los fuertes dolores que caracterizan esta enfermedad. Al margen del ovario, los ligamentos uterinos, la capa fina que tapiza el abdomen llamada peritoneo, la vagina y el recto son también zonas de reiterada afección. 

No obstante, se da con alguna frecuencia un tipo de endometriosis interna sin manifestaciones clínicas, en el que el crecimiento anómalo del endometrio queda entre las paredes del miometrio, que recordemos es la capa intermedia del útero.

El mecanismo de desencadenamiento de la endometriosis todavía esconde una buena dosis de incógnita, aunque es incontestable el papel jugado por una serie de factores de riesgo como edad, manifestación de ciclos de menos de 27 días y con sangrado muy duradero, haber sufrido intervenciones quirúrgicas en el útero y presencia de alteraciones genitales. En contrapartida, otros factores como el tabaquismo (que disminuye la fabricación de estrógenos), el ejercicio físico asiduo y el consumo de anticonceptivos orales se comportan como un freno al desarrollo de este problema ginecológico.

En aproximadamente una cuarta parte de los casos, cursa sin síntomas aparentes, correspondiéndose con lo que antes llamábamos endometriosis interna. En el resto de las situaciones son característicos:

  • Dolor: síntoma más común. Localizado en el bajo vientre, suele presentarse durante la regla y en las relaciones sexuales (dispareunia) cuando hay afectación de vagina o recto.
  • Alteraciones menstruales: ciclos de duración inferior a 28 días con sangrado más abundante y, en ocasiones, con hemorragias anárquicas entre periodos. Algunas mujeres tienen simplemente alterado el ciclo, sufriendo ligeras pérdidas espontáneas de sangre.
  • Infertilidad, que suele asociarse a la endometriosis hasta el punto de estimarse que un tercio de las mujeres infértiles deben su trastorno a esta enfermedad. La causa estriba en las adherencias propias de la endometriosis y la secreción de sustancias químicas que bloquean la fecundación. Asimismo, la ovulación se ve obstaculizada de forma mecánica y por cuestiones hormonales.
En cuanto a síntomas puede hablarse de un cajón de sastre donde prevalecen dependiendo del órgano afectado. Así, una afectación de la vejiga urinaria incrementará la frecuencia urinaria con posible presencia de sangre. Si el órgano involucrado es el intestino, las manifestaciones serán las propias de un trastorno digestivo, diarrea, estreñimiento o dolor en la defecación, síntomas que en todo caso se acentúan durante la menstruación.